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Factores de riesgo cardiovascular ¿o más propiamente de cardiopatía isquémica?

Nos queda mucho por aprender sobre la verdadera valor de los factores de riesgo cardiovascular y cómo su presencia influye en el desarrollo de las diferentes (mucho) enfermedades cardiovasculares. En este mes el European Heart Journal publica un trabajo sueco que se marcó como objetivo examinar el riesgo acumulativo a corto y a largo plazo de enfermedad coronaria y de enfermedad cerebrovascular de forma independiente, en función de la edad, sexo, tabaquismo, presión arterial sistólica, y colesterol total:  Giang et al. Stroke and coronary heart disease: predictive power of standard risk factors into old age long-term cumulative risk study among men in Gothenburg, Sweden

Tras este seguimiento de hasta 35 años de una cohorte de varones sueco sus autores concluyen los siguiente:

La capacidad de predicción de los factores de riesgo tradicionales (presión arterial sistólica, colesterol sérico total y el consumo de tabaco) sobre el riesgo a corto (0 – 10 años) y largo plazo (0 – 35 años) de sufrir una cardiopatía coronaria o un accidente cerebrovascular difiere sustancialmente. El riesgo acumulativo en hombres de mediana edad basado en estos factores de riesgo tradicionales puede utilizarse eficazmente para predecir cardiopatía isquémica  pero no en la misma medida para accidentes cerebrovasculares.

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Una lectura interesante, a pesar de las muchas limitaciones del estudio: una población únicamente de hombres, suecos,  con factores de riesgo muy elevados (tanto en cifras de TA, de colesterol total como de tabaquismo) y un estudio basado en una sola valoración inicial de los factores de riesgo.

Sus autores apuntan a que probablemente la enfermedad cerebrovascular deba tratarse de otra manera, ser separada del concepto general de enfermadad cardiovascular cuando evaluamos modelos de estimación de riesgo para poblaciones de mediana edad. Señalan como la conideración de otros factores de riesgo como la diabetes, la obesidad o la falta de ejercicio puede ser una manera más eficaz para predecir el riesgo a corto plazo y  largo plazo de la enfermedad cerebrovascular, más que centrarse en la presencia de factores de riesgo aislados.

Depresión y enfermedad cerebrovascular: resultados del Nurses’ Health Study

Hasta ahora conocíamos cómo la depresión aumenta el riesgo de padecer una enfermedad coronaria mortal.

Incluso comentamos en un post anterior como además de mejorar la clínica depresiva tratar adecuadamente la depresión mejoraba también el pronóstico de pacientes isquémicos.

El trabajo para comentar hoy, basado en los datos obtenidos del Nurses´Health Study, publicado en STROKE afirma que la depresión está asociada con un aumento ligero del riesgo de enfermedad cerebrovascular.

Interesante nuevo factor de riesgo y una oportunidad más para entender que tratamos personas, no enfermedades.

HERMEX y DARIOS: Factores de riesgo cardiovascular en Extremadura y en Espana en el siglo XXI

La revista Atención Primaria acaba de publicar [Epub ahead of print] los resultados del estudio HERMEX, el estudio poblacional del área de salud Don Benito-Villanueva de la Serena (Badajoz) destinado a conocer  la prevalencia, detección, tratamiento y grado de control de los factores de riesgo cardiovascular en Extremadura.

Es uno de los trabajos más importantes de GRIMEX, un grupo de investigación multidisciplinar al que tengo el orgullo de pertenecer. Nuestra población está muy expuesta a los factores de riesgo principales, sobre todo en hombres. Tabaquismo, obesidad y diabetes destacan, dentro del contexto nacional, como los de mayor prevalencia en esta comunidad.

Nuestro trabajo, sumado al de otros  10 estudios realizados en nuestro país en el esta primera década del siglo XXI, da cuerpo al ESTUDIO DARIOS epidemiológico, que analiza la prevalencia de factores de riesgo cardiovascular en personas de 35-74 años en 10 comunidades autónomas españolas y determinar el grado de variabilidad geográfica en la distribución de los factores de riesgo cardiovascular y que acaba de publicarse también en la Revista Española de Cardiología.



Un tema conocido pero con datos actualizados que dibujan los principales retos asistenciales que probablemente deberían orientar las actividades preventivas en el área cardiovascular en los próximos años.

Prevalencias estandarizadas en la población española de 35 a 74 años:

  • HTA y Dislipemia > 40%
  • Obesidad y consumo de tabaco:  27%
  • Diabetes: 13%

Desgraciadamente en la población extremeña estudiada se da una mayor acumulación de estos factores de riesgo. En fin, habrá que trabajar mucho y serio desde nuestras consultas de atención primaria (si es que nos dejan claro…).

Ningún AINEs puede ser considerado inequívocamente cardiovascularmente “seguro”.

Según el metaanálisis que publica el BMJ, aunque persista alguna incertidumbre, con la evidencia disponible no se puede afirmar que ningún AINEs sea totalmente seguro en términos cardiovasculares. Hasta el ibuprofeno se asocia a un mayor riesgo de enfermedad cerebrovascular. El que mejor parado quedaría sería el naproxeno.

Sin duda una lectura interesante sobre un tema muy polémico. www.bmj.com/content/342/bmj.c7086.full.pdf.

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Tasa de filtrado glomerular: un factor de riesgo cardiovascular emergente

Los factores de riesgo están siendo objeto de continua reflexión y, por tanto, en continuo cambio. Los médicos de familia debemos estar muy atentos.

Las primeras etapas de la enfermedad renal crónica parecen suponer un mayor riesgo de incidencia de enfermedad vascular.

En BMJ se publican un meta-análisis y un estudio prospectivo en esta dirección. El metaanálisis, con datos de mas de 275.000 individuos, señala la relación entre la tasa estimada de filtración glomerular  y la incidencia de eventos cerebrovascular. Se encontró un riesgo 43% mayor entre aquellos con FG inferior en 60 ml / min en el momento del inicio del estudio, riesgo aún mayor entre los asiáticos.

El estudio prospectivo, realizado en Islandia 17.000 personas sin indicios de enfermedad vascular fueron objeto de un  seguimiento medio de 24 años. Si su TFG eran inferior a 60 al inicio del estudio eran más propensos a sufrir enfermedad coronaria, impacto modesto si se comparaba con el de los factores de riesgo clásicos (tabaco, diabetes…) pero mejoraba la predicción de riesgo vacular de estos si eran considerados conjuntamente.

El editorial acompañante (no ofrecido en abierto) apunta en la linea de ir considerando  las primeras etapas de la enfermedad renal crónica como una señal de alarma. Probablemente la medición de la función reanl mejoraría la estratificación de riesgo cardiovascular y, con ello, la focalización de los distintos abordajes preventivos a nuestro alcance.

El síndrome metabólico sigue agonizando…¿habrá que hacerle una prueba de esfuerzo?

Hace unas semanas publicábamos el informe de expertos de la OMS que retiraban el valor como cuadro diagnóstico al síndrome metabólico. Aparecieron voces enfrentadas defendiéndolo y es que hay mucha gente que no sólo lo defiende sino que sigue investigando en él.

En la revista Circulation del día 25 de mayo se publicará un trabajo (adelantado en MEDSCAPE) donde los autores valoraron si tenemos que ver en el síndrome metabólico una entidad distinta o si en realidad nuestros esfuerzos debieran concentrarse en los factores de riesgo de forma individual. Encontraron que este enfoque individual es probablemente el mejor. Los resultados sugieren pues que deberíamos tratar a los factores de riesgo individuales en lugar de síndrome metabólico.

No obstante la guerra de las nuevas enfermedades no cesa. A las prediabetes+prehipertensión que ya comentamos Aparecen nuevas “fórmulas” de riesgo cardiovascular. Así en la misma revista Circulation se publica un articulo (esta vez en abierto sin restricción de suscripciones) donde si identifica un nuevo tipo de pacientes con riesgo cardiovascular elevado. El artículo se titula Tensión arterial elevada en el ejercicio y futura muerte cardiovascular en individuos asintomáticos. Las conclusiones son las siguientes:

En los individuos asintomáticos, la tensión elevada durante el ejercicio conlleva un alto riesgo de mortalidad por ECV, no significativa al considerar la PA en reposo. Sin embargo, si la TA era mayor de 180/90 mm en la etapa 2 de Bruce Hg estos individuos no hipertensos tienen un mayor riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular.

Así, de ahora en adelante, aunque no tengan síndrome metabólico no habrá más individuos sin riesgo cardiovascular, como mucho serán personas en lista de espera para hacerse una prueba de esfuerzo para por si acaso……….

Lectura crítica de Guías de Práctica Clínica: un ejemplo

Aprovecho hoy un post de Rafa Cofiño para hacer una breve reflexión sobre la utilidad de las guías clínicas (Prevención cardiovascular: una revisión crítica). Desde que la MBE entró en nuestras vidas en no pocas ocasiones nos vemos desbordados en nuestra capacidad de resolver nuestras preguntas clínicas en base a nuestra propia búsqueda y evaluación de la mejor evidencia disponible.

Las guías de práctica clínica son recomendaciones desarrolladas de forma sistemática para ayudar al profesional sanitario y al paciente a tomar las decisiones adecuadas en circunstancias clínicas específicas. Su objetivo es elaborar recomendaciones explícitas con la intención definida de influir en la práctica de los clínicos.

Este texto está recogido literalmente de la introducción del documento “Instrumento AGREE”. Se trata de documento colaborativo internacional muy conocido, que intenta servir de herramienta facilitadora de la evaluación de la calidad metodológica de guías de práctica clínica. Y es que en no pocas ocasiones las guías clínica difieren mucho de ser (como se evalúa al pasar un “test” AGREE):

  • Rigurosas en su elaboración: con clara referencia al proceso utilizado para reunir y sintetizar la evidencia, los métodos para formular las recomendaciones y para  actualizarlas.
  • Claras: en cuanto al lenguaje y formato de la guía.
  • Aplicables:  haciendo referencia a las posibles implicaciones de la aplicación de la guía en aspectos organizativos, de comportamiento y de costes.
  • Independendientes: tanto en sus recomendaciones formuladas como en el reconocimiento de los posibles conflictos de intereses por parte del grupo de desarrollo de la guía.

El documento que nos aportaba Rafa en sus post en un visión crítica de una de las Guías más difundidas recientemente como es la adaptación española de la Guía Europea de Prevención Cardiovascular en la Práctica Clínica, realizada por el Comité Español Interdisciplinario para la Prevención Cardiovascular (CEIPC).  Realizada por  Félix Miguel-García y publicada en la Revista Española de Salud Pública me parece un documento que a pesar de su contundencia resulta de fácil lectura.

Lecturas que creo muy recomendable, tanto la Guía como el artículo crítico. Espero que os guste.

Prediabetes mas prehipertensión: Preenfermos a ocupar el hueco del Síndrome Metabólico

El pasado mes de Marzo destacamos en Rincón Docente el trabajo de un grupo de expertos reunidos por la OMS en el que hacían una reflexión sobre el síndrome metabólico. El editorial que le acompañaba creía llegado el momento de dejar el concepto de “síndrome metabólico” en espera.  En realidad le daban sus mejores deseos: ¡descanse en paz!.

Destacado como un artículo excepcional, que supone un cambio en la práctica clínica diaria según los revisores de Faculty 1000, un servicio de literatura “digerida” debería darnos mucho que hablar los próximos meses.

Bueno, pues a rey muerto, rey puesto. En el 25th Annual Scientific Meeting de la  Sociedad Americana de Hipertensión se ha presentado un trabajo sobre le impacto sobre el riesgo cardiovascular de los prediabéticos-prehipertensos.

Adjunto el enlace a HeartWire donde encontré este artículo sobre PREENFERMOS que entre otras frase recogía :

uno de cada tres adultos aparentemente libres de enfermedad tenían prehipertensión y una de cada cuatro prediabetes.

Estoy buscando una viñeta de el Roto que vale más que mil palabras mías ………….

Para acceder al trabajo he colocado el enlace pasando por el traductor de google ya que muchos lectores me comentaron esta posibilidad, que aunque poco literaria ayuda a pasar por encima de alguna barrera deñl idioma. Ya me comentareis…

traducción via google (menos da una piedra)


Corazón feliz, corazón sano: Don’t worry, be happy

Acaba de publicarse en el European Heart Journal un precioso estudio poblacional que concluye que las personas alegres, felices en su vida cotidiana, estan protegidas de alguna forma contra enfermedades cardiovasculares Don’t worry, be happy: positive affect andreduced 10-year incident coronary heart disease:The Canadian Nova Scotia Health Survey

A pesar de sus limitaciones (poblacional, medición de factores de riesgo inicial…) en el estudio, tras ajustar por edad, sexo, factores de riesgo cardiovascular, síntomas de depresión y ansiedad se obtuvo, por cada aumento de un punto en las emociones positivas, una disminución de riesgo de 22% de sufrir un evento cardiovascular (HR 0,78, IC 95% 0,63 a 0,96).

Queda mucho por estudiar, los propios autores creen que, aunque muy atractiva, la hipótesis de que este estado de felicidad disminuya el riesgo de cardiopatía isquémica no está en absoluto probada. Están eso si en marcha ensayos aleatorizados para medir la eficacia de mejorar estas sensaciones positivas como forma de contrarrestar el efecto deletereo de la depresión, que sí que se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedad cardiaca.

Acabo el post con una reflexión: creo que estamos sensibilizados con el control de factores de riesgo fácilmente “medibles”: TA, LDL, HDL… Probablemente estemos muy lejos de tener la misma sensibilidad con trastornos del estado de ánimo, estando los médicos de familia en una situación inmejorable para detectar y tratar precozmente a los pacientes que lo necesiten.

Proteína C Reactiva (PCR) y riesgo cardiovascular: más leña al fuego

Proteína C Reactiva (wikipedia)

Hace unos días comentábamos como un comité de evaluación recomendaba a la FDA la aprobación de rosuvastatina en prevención primaria para los pacientes sin antecedentes de enfermedades del corazón que tengan niveles elevados de proteína C reactiva (PCR). Parecía que el camino de la “via inflamatoria” quedaba definitivamente abierto tras el estudio JUPITER. La PCR parecía convertirse en el “nuevo factor de riesgo”.

The Emergencing Risk Factors Collaboration, que aglutina a los autores de muchos de los estudios prospectivos de enfermedades cardiovasculares publicados, generó en 2007 una base de datos con registros de 1.100.000 pacientes. COn el soporte financiero del la British Heart Foundation este mes han publicado un  metaanálisis en The Lancet, donde exponen sus conclusiones sobre la relación de la PCR y la enfermedad cardiovascular. El metaanálisis es de gran tamaño, utilizando los datos de 22124 pacientes con medidas seriadas y sin patología cardiovascular.  En sus discusión los autores concluyen que, aunque algunos indicadores relacionados con la inflamación están asociados con la enfermedad cardiovascular, la mayor parte de esta asociación depende de los factores de riesgo convencionales y del fibrinógeno. También existe una gran diferencia entre razas

En el mismo nº The Lancet podemos leer el editorial titulado: Proteína C-Reactiva y riesgo cardiovascular: mas leña para el fuego, parece situarse en una opinión intermedia. Los editorialistas cierran su reflexión de que, si bien la PCR no es causa directa de enfermedad cardiovascular, podría ser útil para identificar pacientes de riesgo y también para cuantificar la eficacia de nuestras intervenciones.

Sin duda son necesarios nuevos trabajos, orientados específicamente hacia indicadores de inflamación que nos ayuden a definir el papel de la PCR, de la propia inflamación, en la enfermedad cardiovascular, en especial como método de ajuste más fino a la hora de enfocar el abordaje de pacientes de riesgo leve y moderado.