Uno de los retos en la actualidad es disminuir el tiempo que transcurre entre el inicio de la diabetes y el momento de su diagnóstico. En Diabetes Care de julio se publicaba el Informe del Comité de Expertos Internacional sobre el papel de la HGA1c en el diagnóstico de la diabetes. En él, entre otras recomendaciones, se recogía que el diagnóstico de la diabetes debería hacerse en base a una HbA1c ≥ de 6,5 %, repetida en dos ocasiones, sin ser necesaria la glucemia basal.
En la tabla que presentamos se recogía en este trabajo sus conclusiones:

Como parecía esperable otros autores han cuestionado esta recomendación. En un artículo de BMJ “Is haemoglobin A 1c a step forward for diagnosing diabetes?” sus autores comentan que es cierto que este tipo de medidas intentar disminuir el tiempo desde que la diabetes comienza hasta ser detectada, aflorar el tercio de diabéticos que lo son y no lo saben pero afirman también que antes de cambiar un criterio diagnóstico de una enfermedad por uno nuevo, éste ha de demostrar que es mejor que el anterior.
La hemoglobina glicada puede llevar a error en pacientes con anemia, insuficiencia renal o hemoglobinopatías. Son conocidas la gran variabilidad de los valores obtenidos por distintos laboratorios y la dificultad de alcanzar una correcta estandarización (genial la analogía que hacen de la estandarización de los analizadores de HbA1c y la sincronización de los relojes de pulsera con un reloj atómico versus el Big Ben). El artículo acaba sosteniendo que la utilización de la HbA1c cómo diagnóstico más que un paso adelante puede ser una pasada (traducción libre).
Hace unas semanas publicábamos un post sobre la estimación futura de los costes económicos estimados para la diabetes. ¿Podremos además costear estos nuevos métodos diagnósticos?. En fin creo que es una interesante cuestión de la que probablemente seguiremos leyendo y comentando los próximos meses.





